Pasaron los días con aquella dolencia de garganta, otros síntomas se fueron sumando, con ello las visitas a otros médicos. Ante la duda los doctores iniciaron las solicitudes de análisis clínicos de todo tipo. Los primeros resultados no denotaban nada, a la segunda prueba, el llamado del laboratorio avisó la presencia de valores que no correspondían.
El diagnóstico dado fue nada más y nada menos que LEUCEMIA, si, Leucemia Mieloide Aguda. La Leucemia Mieloide Aguda es una enfermedad conocida también con otros nombres. La significación "aguda" se refiere al progreso rápido y el no tratamiento adecuado puede ser fatal. Este tipo de Leucemia se inicia en la médula ósea y se expande rápidamente a la sangre y otros órganos del cuerpo.
A este diagnóstico se le sumaron los posibles tratamientos, sin duda, la tan temible quimioterapia formaba parte.
Fueron meses de hospitalización y brutales tratamientos, punzadas de toda clase y tipo de agujas para seguir el minucioso avance de las medicaciones.
El aspecto cada vez más desfigurado era el fiel reflejo de todo lo que el cuerpo estaba soportando y contra todo lo que se encontraba luchando.
La anunciación del alta fue un alivio y una preocupación, afuera el cuidado debía ser al máximo y sin descuidar ningún sólo detalle; las defensas bajas eran un peligro constante.
Todo parecía estar bien, las cosas iban mejorando, es más al salir la frase: "Puede hacer una vida normal" fue música para nuestros oídos y la alegría inmensa se apoderaró de quienes la rodeamos. Era sin duda una victoria de fe y un milagro.
La búsqueda de otras opiniones reactivó la alerta, está vez el mal había doblado en porcentaje de afección.
"Vida de familia" fue la recomendación más mediata previa a lo que será la siguiente batalla de esta guerra.
Las noticias no son muy alentadoras y la nueva fecha de vencimiento fue dada, es prácticamente la tercera desde aquella primera ocasión en la que la pesadilla se inició. Las otras fueron equívocas, y en todos hoy, reina la esperanza de que esta será otra equivoca predicción de quienes juegan a ser Dios.
